miércoles, 26 de octubre de 2011

Carme Ruscalleda



¿Qué ha aportado a la gastronomía? 
La cocina tradicional, sobre todo de productos frescos catalanes (no en vano, es una fiel defensora de la cosecha catalana) su cocina sabe a clásica, sabe a mediterráneo de donde salen sus productos marinos.
La preocupación de Ruscalleda por difundir una gastronomía elaborada, pero a la vez cercana a la gente, respetando los mejores productos y sus temporadas, la hizo acreedora de los máximos galardones.

¿Cuál ha sido su trayectoria profesional?
 En junio de 1968 Ruscalleda finalizó sus estudios de comercio mercantil y en 1970 se inició también en el aprendizaje de técnicas de chacinería. Ya en el verano de 1968, se incorporó al negocio familiar, un pequeño colmado en el cual se vendían principalmente chacinas y viandas elaboradas en la propia casa, así como otro tipo de alimentos de la comarca.
En octubre de 1975, Carme Ruscalleda contrajo matrimonio con Toni Balam, a quien conoció en la charcutería familiar y con quien establecería su primer negocio.
En junio de 1976, Carme Ruscalleda y Toni Balam inauguraron una sección de platos para llevar en el negocio de Ramón Ruscalleda, y pronto empezaron a madurar la idea de abrir un negocio propio de hostelería.
En 1988 ella y su marido decidieron transformar en restaurante un viejo inmueble de 1881, situado justo enfrente del negocio familiar en el que trabajaban y que, desde los años sesenta, había funcionado como hostal durante la temporada veraniega. Así nació, en el verano de 1988, el restaurante Sant Pau, ubicado en esa antigua casa señorial con jardín y vistas al mar, en el mismo corazón de Sant Pol. En un principio, el restaurante únicamente abría al mediodía y la carta, aunque de calidad y con personalidad propia, como se habían propuesto sus propietarios, era modesta y consistía fundamentalmente en embutidos de la casa, quesos y patés, junto con algún guiso, canelones y ensaladas.

En marzo de 1991 el restaurante de Carme Ruscalleda obtuvo su primera estrella Michelin, otorgada por la guía gastronómica más prestigiosa.

En septiembre de 1992 el Sant Pau fue seleccionado para representar a la cocina catalana en el pabellón de Cataluña de la Exposición Universal de Sevilla, y en diciembre de ese mismo año recibió el Diploma de Turismo de la Generalitat de Catalunya.

En diciembre de 1995 Ruscalleda ganó el premio al Mejor Cocinero de la guía Lo mejor de la gastronomía, y en la primavera de 1996 obtuvo la segunda estrella de la guía Michelin.

En la primavera de 1997 el Sant Pau fue elegido “Restaurante del año” por la guía Gourmetour.

En 1999, la guía Campsa le otorgó los tres soles, su máxima calificación.
En la primavera de 2000, el Intxaurrondo Gastronomia Elkarteari la distinguió con el “Cocinero de oro 2000”, año en el que el Sant Pau estrenaba una nueva cocina de 150 m2 y en el que entraba a formar parte de la prestigiosa y exclusiva asociación internacional de hoteles y restaurantes gastronómicos Relais & Chateaux.

También en 2000, la cocinera fue la protagonista del libro Carme Ruscalleda, del plato a la vida (2000), de Jaume Coll. La Fundació Internacional de la Dona Emprenedora (FIDEM) concedió a Carme Ruscalleda el premio Mujer Emprendedora 2001, por su trayectoria profesional.

El comedor del Sant Pau recibió siempre comensales llegados de todos los lugares del mundo y, a partir de 2004, muchos más de Japón, donde Carme Ruscalleda y su marido abrieron un restaurante de idéntico nombre y calcada filosofía en el barrio de Nihonbashi, en Tokio, en el interior de un parque situado en el corazón de la ciudad.

En noviembre de 2005 la guía roja Michelin le concedió la tercera estrella, siendo la primera cocinera española en poseerla y convirtiéndose en una de las cuatro mujeres en el mundo con esa preciada distinción.

En 2007 la cocinera sería galardonada con la medalla de oro al Mérito en las Bellas Artes, y pocos meses después vería como su apuesta por la expansión internacional daba sus frutos al serle concedidas dos nuevas estrellas Michelin por su Sant Pau de Tokio.
 

1 comentarios:

Anónimo dijo...

esta primavera fuimos con mi marido y unos amigos al restaurante Sant Pau que tiene en Sant Pol de Mar,una comida deliciosa,si no fuera porqué el menú se sale un poco de mi presupuesto ioriamos mas amenudo la verdad merece la pena unos plaros con mucha calidad la presentación maravillosa y el trato exquisito,te van trayendo distintos platitos pero al final con los postres ya no podia mas,si teneis ocasión os lo recomiendo. Mª dolors Bartomeu Girona

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